
Sir Stanley Spencer, Travoys Arriving with Wounded at a Dressing Station at Smol, Macedonia, September 1916, 1919, oil on canvas, 183 x 218.5 cm, Imperial War Museum, London.
Insensibilidad
I
Felices son los hombres que con todo antes de que los maten puede dejar sus venas funcionar frío.
Quién ningunos fleers o marcas de la compasión que sus pies doloridos en los callejones cobbled con sus hermanos.
La línea delantera marchita, pero son las tropas que se descoloran, no flores para engañar tearful de los poetas:
Hombres, boquetes para las pérdidas que llenan que pudieron haber luchado más
de largo; pero nadie incomodidades.
II
Y algunos dejan de sentirse incluso ellos mismos o para sí mismos.
La matidez soluciona lo más mejor posible el embromar y la duda de descascar, y la aritmética extraña de la ocasión viene más simple que el cómputo de su shilling.
No guardan ningún cheque en la acción de diezmar de los ejércitos.
III
Felices son éstos que pierden la imaginación:
Tienen bastantes a llevar con la munición.
Su alcohol no arrastra ningún paquete.
Sus viejas heridas excepto con frío no pueden más dolor.
Viendo todo el rojo de las cosas, sus ojos se libran del daño del color de la sangre
para siempre.
Y la primera constricción del terror encima, sus corazones sigue siendo pequeña dibujados.
Sus sentidos en un cierto cautery abrasador de la batalla ahora desean desde planchado, pueden reír entre morir, despreocupado.
IV
Feliz el soldado casero, con no una noción cómo en alguna parte, se drenan cada amanecer, el ataque de algunos hombres, y muchos suspiros.
Feliz el chaval que mente nunca fue entrenada:
Sus días valen el olvidarse más que no.
Él canta a lo largo del marzo que marchamos taciturn, debido a oscuridad, la tendencia larga, desesperada, implacable a partir de un día más grande a una noche más enorme.
V
¿Sabios, quiénes con un pensamiento besmirch el excedente de la sangre toda nuestra alma, cómo debemos nosotros ver nuestra tarea pero a través de sus ojos embotados y lashless?
Vivo, él no es tres vital;
Muriendo, no tres mortal;
Ni triste, u orgulloso, ni curioso en todos.
Él no puede decir el placidity de los viejos
hombres el suyo.
VI
Pero maldecidos son los dullards que ningún cañón atonta, de que
que deben estar como piedras.
Desgraciados son, y significan con la falta que nunca era simplicidad. Por la opción se hicieron inmunes para pity y lo que está de luto en hombre antes del mar pasado y de las estrellas desgraciadas;
Lo que está de luto cuando muchos dejan estas orillas;
Cualesquiera partes la reciprocidad eterna de rasgones.
Wilfred Owen